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La
Morcilla del Peloponeso
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La, lalala, la, lalalalalala, lalala, lalala es la sílaba la, lalalalala, lalalalala. Pachín, la lalala, lalalalalalalalalalala, lalalalala. Estoy pensando en inscribirme en la nueva generación de equilibrados desequilibradores que desequilibren el equilibrio equilibrado por equilibradores que serán desequilibrados por mí mismo. Vamos a ver que tema tratamos ahora, en este preciso instante y no en otro: LA MORCILLA DEL PELOPONESO. Érase, una vez, un planeta triste y oscuro. Como la canción. En una galaxia lejana, muy lejana, muy lejana, pero que muy lejana; tan lejana que no iba ni Dios; había una planeta, otro planeta, otro planeta: ¡Coño, que lejana era la galaxia y cuantos planetas había!. Bueno, en susodicha galaxia tan lejana como los confines del UNI (universo no unicornio) y tan poblada de planetas como las morcillas de las carnicerías, había un satélite llamado COCHINILLO FARLOPERO. En dicho satélite había seres de ultratumba; sí, de esos que están todo el día ultratumbaos. Pues esa galaxia, esos planetas, esa lejanía, ese satélite y esos seres ultratumbaos no tienen nada que ver con la historia que acontece en estos instantes. Así se evitará que el lector se pierda con conceptos no afrodisíacos que puedan aparecer en el texto. En una hojita de papel vivían doña Línea Recta, doña Línea Curva, don Cuadrado, don Rectángulo, don Tachón, doña Elipse, doña Circunferencia, don Arco de medio punto, la familia de los garabatos y algún que otro esperpento más que durante la sesión aparezca. En una blanca mañana (como todas en la jodida hoja de papel blanco) doña Circunferencia fué pillada infragantis en la cama con un Cilindro sobrino de don Espacio Euclídeo. Cómo encajaban uno en otro, con arte, gracia, salero y perfección. Y cómo gozaba doña circunferencia. A cada embiste de don Cilindrín, que así se llamaba el cilindro en cuestión, doña Circunferencia soltaba al plano, desde su frontera, puntitos de placer del conjunto de puntos de acumulación orgásmica. El juez del folio, don Tachón, condenó tan gozoso encuentro. Los encerró en un folio a cuadros (la sección del papel milimetrado) de los muchos que hay en la cárcel. La sociedad estaba muy enfadada con los pornógrafos en cuestión que habían hecho el terrible acto del encaje en el parque, por donde pasaban constantemente pequeñas, infantiles e inocentes figurillas como semirrectas, circulillos, puntitos, segmentitos, cuadraditos y curvitas de lo más mono del papel. Al no ser libres de practicar el encajamiento figural doña Circunferencia se cortó las venas y se convirtió en pequeñas cuerdecitas (de circunferencia) con las que don Cilindrín se ahorcó. Qué terrible muerte!. Qué terrible suceso!. Que le den por culo al peloponeso; por eso; por eso y por nada más que eso. Moraleja: Si la circunferencia se deja, fóllatela a tocateja. "Carpe Diem" (con m). Me despido sin terminar del todo la geométrica obra de arte por falta de tiempo y porque un capullo chilindrín dice que es hora de prácticas de no sé que mierda de asignatura y nos expulsa como demonios del averno. A la mierda. Pronto inauguraremos dos secciones nuevas: Conversaciones con el PI, tratados homeo-sexua-para-ninfáticos con el PI y el Marto; y otras nuevas tragedias. |