Preludio a la Tragedia más o menos griega III

Son las 11 de la mañana, estoy cansado (aunque eso es normal pues yo ya nací cansado), no tengo ni puta gana de hacer nada y no tengo ni idea de qué coño escribir. Así que tampoco sé a quien se lo voy a dedicar. Bueno yo empiezo y conforme avance el sarao ya veré a quien se lo dedico.

   En una dulce mañana, tan dulce como cualquier otra mañana en la que alguien se suba a un 5º y tire 100 kilos de azucar, en el bancal Mandarino 1º de España; don Manzánez conversaba con don Ciruelo sobre el mal momento que atravesava la educación en la huerta.

Manzánez: Mire usted don Ciruelo. Usted que es ducho en el tema de la educación, estará de acuerdo conmigo que las futuras generaciones de esta huerta-city, tienen una deficiencia cultural muy acentuada. Sobretodo en los conocimientos de su entorno más cercano.

Ciruelo: La verdad es que es cierto. Pero hasta tal punto que ya no se distingue entre un buen banquete de abono bien tratado con sus minerales y todos esos productos tan necesarios para el buen desarrollo, y unas moñigas de cabra; o como mis hijos dicen fast food.

Manzánez: Pues mis hijos no crea usted que van muy bien encaminados. Están muy verdes, pero que muy verdes. Aunque para la edad que tienen ese verdor indique buena salud.

Ciruelo: El problema es que la juventud de hoy en día no respeta ya nada; y lo peor es que no hacen caso tampoco. Yo personalmente, que doy clase de medio ambiente, suelo explicar las normas esenciales para distinguir, en el medio que nos rodea, las sustancias nocivas, que son tan perjudiciales para la salud. Pues bien, nadie hace caso. Nadie.

Manzánez: Claro y luego pasa lo que pasa. La semana pasada doña Rosa Rosalez se envenenó accidentalmente por no comprobar el índice de abono succionado en el almuerzo.

Ciruelo: Pero eso no es todo. Si hoy en día los jóvenes cada vez van más al bancal del ocio. Sí, sí; es donde viven doña María Juana y doña Farlopa Pérez. Y luego llegan con unos colocones que no se les pasan ni con las mejores fumigaciones del doctor. Además si se fija usted hoy en día se ve a mucho joven paseando con unas malas hierbas (que la policía no ha logrado detener) de muy mala familia.

Manzánez: Eso es cierto. El otro día el hijo de doña Tecla Piñar estaba en el bancalillo del parque con una de las hijas de doña María Juana dando un espectáculo de aúpa. Se la estaba fumando. Y la chica se consumía gozando como una posesa. Como bramaba la hija de la gran puta a cada calada que le metía. Pero eso no es todo, no. Ella se ve que antes había pasado por la casa de doña Farlopa Pérez y había estado relacionándose socialmente (por decirlo de alguna forma)con su novio Rayito Pérez (hijo de doña Farlopa Pérez). Se lo esnifó casi entero. Le dejó lo justo para que brotara de nuevo. ¡Qué poca vergüenza!.

Ciruelo: Menuda ninfómana está hecha la señorita. En fin. Espero que mis hijos tengan mejor gusto y se casen algún día con una Pera de la familia de don Pepe Peral o con una Platanita de la familia de don Manolo Platanetez.

 El escritor: Pobres e insulsos "huertinos". No saben lo que les espera en la TRAGEDIA MÁS O MENOS GRIEGA III. Me despido con el ánimo de haber intentado conseguir un aumento, aunque sólo sea mental, del deseo de matricularse en el próximo cursillo de Aplicaciones del estudio sobre la pornosíntesis parasintáctica de las amebas del pleistoceno y sus derivados.